…Y COMO DICE LA CANCIÓN
12 05 2008Hay días en que me levanto con la inercia de saber lo que tengo que hacer, igual que todos los días, pero sin tener la seguridad si es lo que la vida tiene para mi. Esta sensación es la que nos aletarga, estas sensaciones de obligatoriedad impuestas por no tener claridad o por creer que es lo mejor que puedes dar o en fin. No el hecho de que tengamos que hacer lo mismo todos los días. Sin duda que no todos realizamos el gran sueño de trabajar en el lugar y el área que nos gusta por vocación.
Los más luchadores buscan toda su vida; los más suertudos les funcionan en los primeros intentos. Los infaltables oportunistas lo logran apenas encuentran un buen pituto. Hay otros que buscan un medio que los pueda transportar a lo que desean y para eso sólo paciencia y mucho laburo. Y el resto se acomoda poco a poco, como si estuviera por primera vez sentado en el sillón de sus suegros y termina gustándole.
Creo que he pasado por varios de estos supuestos, tal vez no en el orden que hubiera querido.
No puedes dejar de buscar. Buscar en tu interior lo que realmente deseas aunque te des cuenta que no es para siempre. “Nada es para siempre” como dice la canción. Este buscar muchas veces nos arrastra a dejar cosas importantes, por conseguir lo que crees que es tu realización.
Porque las cosas importantes a veces no lo son tanto, porque a lo que estamos sujetos no es tan difícil. No es tan difícil sacarnos la piel de vez en cuando y dejarla a un costado. “Cambiar el camino por vereda” como dice la canción.
No temamos al cambio: el de casa, de carácter, de principios, de pareja, de ciudad, de amigos, de sueños, de decisiones, de vida, de carrera, de mentalidad, etc.
Ya que si no resulta del todo, en el fondo tenemos la chance de volver a cambiar si es que lo queremos.
jORDAN sALINAS
Comentarios : No hay comentarios »
Categorías : 1



Un fin de semana cualquiera vas al Saturday Market (en el downtown) y te encuentras a estos pasteles bailando como si nada.